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16/5/11

RECIBIDO DE HERNÁN

AUTORRETRATO VII
Frente a una amiga que me habla de Goico

I
La noche está hecha de sueños
la mayoría
quebrados
Y anda poblada de animales de etilio y humo
De alas grandes
y ojos
y una sombra
como un preludio de la muerte.
La noche está hecha de sueños
la mayoría
negados
Y andan hipócritas que no abandonan nunca el comfort del día
vendiendo cuadros de pintores dormidos.
La noche está hecha de sueños
la mayoría
ignorados
Pero hay seres con los dedos plagados de fantasmas
y un susurro
que conocen la verde y oscura llanura
donde pastan las vacas de ojos extraviados
donde han visto a un conejo blanco vestido de perro azul
donde hay coyotes que muerden las manos
que conocen de rincones donde el éter huele a sexo
y dónde entran los búhos sin el permiso de dios.


II
Sonámbulo de hambre y deseo
mudo la piel
Despueblo mi último refugio
de humo
Cambio arte por fuego
Cambio arte por humo
Cambio arte por vidrio relleno
Cambio arte por cilindros de papel
Cambio arte por sonrisa
Cambio arte por decencia
Cambio arte porque la policía no golpee más niños
Cambio arte porque el cardenal al fin nos deje en paz
Cambio arte porque los murales en Moca...
Cambio arte porque mi familia no debió hacerlo...
Cambio arte porque a ti te quiero
porque te atreves a verme a mí
y no solo a este espanto
que ven aquellos.
Pero mira los búhos Trini
Por eso los búhos no siempre abren sus alas
Por eso los búhos no siempre muestran sus garras
Por eso los búhos esconden su pico
Ya nadie recuerda nunca que vuelan
que atrapan
que comen como la noche
es que no saben que los búhos son la noche
que en sus ojos hay espejos
ellos solo saben que los búhos con su ojos
nos miran
y cuando los ven se enamoran y tiemblan
y cuando los ven se resisten y tiemblan
y cuando los ven corren y tiemblan
y cuando los ven se esconden y tiemblan
o mueren.
Pero yo soy hombre y árbol
hecho de noche abierta.
Los búhos me pueblan
se posan con sus garras en mis piernas
se limpian el pico en mi lomo
reposan sus alas en mi pecho
y llenos de enigmas
con esos ojos grandes
me miran
y yo tengo que pintarlos.
Abre los ojos
ve
ahí están
no te harán daño.
La noche esta hecha de sueños
la mayoría
cifrados
y una noche iré de fiesta
con mis ojos grandes
a mirar con ellos
a volar junto a la muerte
y sobre ella.
Mira
son los búhos Trini
y están hechos de miedo
son los búhos Trini
y están hechos de miedo
son los búhos Trini
los búhos
Trini
mírame
Soy yo.

H. / Santo Domingo 2010

15/4/11

"HOMER & LANGLEY"

Les recomiendo un libro deliciosamente entretenido y lleno de posibilidades que se podrían generar a partir de la lectura. Al fin, en poco o en más, todos estamos tachados bajo "O.C.D".
Ellos con sus tereques (taitapendejadas diría Javier), nosotros con nuestras manías y demás. Si pueden, qué mejor que sea en inglés. El autor es E. L. Doctorow y me ha enseñado la puerta que da al conocimiento de esta cuidad: NYC (Manhattan).

29/6/10

SPUREN


¿Qué se hicieron mis gritos
al morder el muro?
¿Qué mis luces perdidas?
—tatuajes de la noche verde
en la tiniebla que galopa—
Cohetes ebrios de mil años.
¿En dónde estoy que ya no estoy en mí mismo?
Tatuaje, Gonzalo Escudero

Durante el tiempo que duró el viejo, no me alejé. Jugaba con la posibilidad de volver y llevarlo conmigo, luego me preguntaba para qué; ni siquiera cuando estuve ahí dentro quiso salir. Sin embargo rondaba el lugar.
Al principio lo hacía muy cuidadosamente; con el tiempo me acercaba los fines de semana hasta que, un buen día años después, ubiqué al tipo que acudía constantemente al lugar pero sin horario fijo. Desde entonces lo vigilaba y me anclé al sitio, disfrazado de vendedor de caramelos y cigarrillos. Nadie me recordaba, nadie podía saber quién era, a nadie le importaba, lo pasado, pasado; solamente ese tipo, empecé a observarlo.
No sé concretamente por qué desapareció. Lo busqué por semanas, sus contactos no sabían tampoco dónde se había metido. Un día de aquellos, de desvelos y borracheras, de jaladas y resacas, di con un tipo que me siguió fuera de algún bar; lo esperé en una esquina y al doblar no se sorprendió al verme. Agitado, boquiabierto, le espeté un cúmulo de preguntas.
Ninguna respondió; me pidió que lo siguiera sin decir más. Fui con él. Amplio apartamento, decoración sobria, puso una botella de Daniels, hielo, un paquete de Next, saqué mis Marlboro. Hablamos por horas.
—Parkinson, alcohólico, acabado— dijo—.
—Nadie quería darle un contrato; ya no puede, está rendido... No pienso que esté tan enfermo para acercarse y eliminar, es bueno, era mi jefe de equipo—. Yo no lo conocía pero sabía sobre qué hablaba.

—Mira, le debo mucho a tu padre, sé que tienes problemas, debes dejar lo que haces, ven a verme la próxima semana—. Volví. Me enseñó lo que él había aprendido del viejo y más. Durante casi un año me entrenó; los domingos me dejaba deambular por calles, bares, prostíbulos y demás buscando al viejo; los lunes me esperaba a las “0–700”, como decía. Sea cual fuese mi estado mental o físico, hacíamos caminata y ejercicio hasta el vómito o las maldiciones; me miraba fijamente y me tragaba el uno o las otras.

Al final me dijo:
—Ya estás listo, te falta el trabajo práctico y más experiencia de campo; yo te he pulido nada más, lo tienes en la sangre boy—.
—Y qué hago, no puedo andar por ahí tirando—.
—Un momento, escucha primero. Sé dónde está tu padre—. Me lancé como un tigre; cuando sentí el calor de su cuerpo ya en mis manos, desapareció y antes de dar con la boca sobre el suelo, sentí dos golpes en la espalda.
Cuando me controlé, me presentó mi plan de trabajo; dijo que necesitaba mucho tiempo, observa, escucha, paciencia.
—No te preocupes, estaré cerca y recibirás ayuda. Solamente una cosa: debes estar dispuesto a todo y no hablar, que piensen que eres un idiota—.

Así fue. Tomó más tiempo de lo que pensé aquella vez; me jodieron dentro pero lo logré; solo que el viejo se negó. Llegué angustiado al lugar fijado unos días después de que escapase del lugar. No preguntó por su jefe, me pidió un informe de lo que hice allí adentro. Se limitó a escuchar y me dijo que descansara.
—Mañana hablamos, hay errores— dijo—. Aléjate, que no te vean por allá.
—Cualquier policía con dos dedos de frente se dará cuenta que fue por venganza; hmm... ¿y si te conectan con él? ¿Qué crees que le pase? Lo joden, ya está—.
—Lee y aprende. Lo bueno fue la precisión de tu trabajo, nadie escuchó o vio nada—.
—Mañana, “0–700”, aquí—.

Sabíamos quién era, él tenía amigos en la policía «viejos favores por cobrar», nadie lo quería; —un recién graduado— dijo—. Pero algo se traía; yo lo vigilaba desde el exterior; sabíamos que el viejo era experto, no aflojaría. Además, no tenía problemas, es posible que algún cliente temiera que largara algo pero no.
—Eso ni pensarlo, es un profesional... Solamente se largó, nadie ha pedido informes, sabes a qué me refiero. Salió con saldo cero. Nada debe, nadie le debe, no se vendió, no se esconde... cree que está acabado, problemas personales—.
—De todos modos habrá que vigilar a C (por P. Casiraghi); quién sabe si lo ha enviado alguien, cuidado—.
Era tan solitario, daba pena. Yo lo vigilaba periódicamente; gozaba al verlo desperdiciar su tiempo libre; la aventura con la enfermera fue hilarante. Estaba poseído por dilucidar el caso, nosotros también conversábamos acerca de su caso. Un día, Setecientas —yo le llamaba así algunas veces, me miraba y guiñaba un ojo— me dijo que iría a visitar a alguien. Esas visitas se multiplicaron los sábados por la tarde; meses después me dijo que el viejo le había rogado que me llevara lejos.
Lo miré, —Si él así lo quiere... pero cómo pudiste verlo?—
—No. Visito a una anciana allí donde estuviste; le dejo bombones... ella dice que se los roban; solamente hay papelitos en su cuarto—.
—Comprendo. Entonces sólo sabes porque lees algún mensaje—.
—No hay nada escrito; son códigos de colores, los usamos alguna vez en Italia, ya sabes, no se debe confiar en nadie— .
—Está bien. ¿Cuándo nos vamos?

Viajamos a Europa, había muchos contratos. Cuando llegábamos a nuestro destino, él negociaba, coordinaba, planeaba; yo era el ejecutor, todo perfecto. Si entrábamos como hombres de negocios, salíamos del lugar de igual manera y entrabamos por las fronteras; de a pie, sin aspavientos, ilegales, no había huellas ni pistas; la paga iba a cuentas en Luxemburgo, el Caribe, una que otra a Suiza.

—Nosotros somos como una compañía anónima, nada de meternos con los de la Agencia o con los rojos, o cualquier otro, nunca... Ellos lo toman, cómo decirlo, muy afectivamente...—

Estábamos en el hotel, teníamos el plan bastante avanzado; de un momento a otro, salió, luego llamó, me esperaba en un bar. Bebimos una botella de Daniels, yo había metido unos Martinis y tres cervezas entre vaso y vaso. Estábamos ebrios. Cuando salimos me preguntó si tenía alguna seña particular, le dije que no. Caminamos algunas calles, se plantó como un árbol, movido por un fuerte viento, y entre que sentenció y preguntó:
—¿Y cuando te revienten la cara de un balazo, cómo demonios podré reconocerte?—
—No sé —lo dijo tan natural, yo también—.
—¿Placas dentales, DNA?—
—Eso se ve solo en la TV... Hazte un tatuaje—.
—¿Cuál?—
—Algo que te agrade. Vamos, conozco un lugar limpio—.

Cuando nos metimos en Turquía fue un error. Tuve que eliminar a dos guardaespaldas de mi objetivo, así lo pensé. Eran tipos de otro nivel. Hicimos viaje en autobús hasta Alemania, tratamos de mezclarnos con turistas, necesitábamos un vuelo a Estados Unidos. De Munich fuimos a Berlín en un coche alquilado. Faltaba un día, visitamos los lugares. En la noche salió a buscar algo o ver a alguien. No llegó.

Perdimos el vuelo, llamé a la aerolínea y nos colocaron en un vuelo vía Londres y pagué un penalty de cien dólares por cada uno. Cuando salía del hotel para retirar los nuevos boletos, miré un periódico en el quisco, lo compré. No entendía nada pero distinguí en la foto mal hecha un tatuaje sobre la espalda de un tipo muerto la noche anterior.

No tuve que ir a ningún hospital, no fui a la morgue, no recibí ni hice llamadas. Llevé el periódico conmigo y luego del champagne y los canapés de estilo en la primera clase, pedí a un viejo charlatán que me tradujera algo de la noticia en un inglés con fuerte acento alemán:

—Sí sí aquí dice hombre muerto en el Muro de Berlín-Este. Muchos... ehh... Schusse? Sí con pistola, posible espía desnudo no?—
—Claro sí... no testigos no comments de los comunistas Scheissdreck... So sind diese Hunde...—

Empezó con el alemán, no puse atención hasta que se quedó dormido después de dos whiskys. Fui al baño, recorté la noticia. La observé hasta que nos repartieron las papeletas para la entrada a New York. Luego la puse en la fundita para vomitar, vomité, fui la baño, me lavé.

En China Town me tatué el mismo diseño en la espalda.


Quito, mayo 2008

15/5/10

THE TRIAL


Alexander Alexeieff / 1927. En L’Abbé de l’Abbaye

Note from the writer: Even it not combine, the link to “As time goes by”:
http://www.dailymotion.com/video/x8rm78_frank-sinatra-casablanca-as-time-go_music

At the beginning was a man standing somewhere. Meet another human being, this man. This “Another” brought him shinny days, warm nights. Someday, “A” went without a trace. Things happened, time went by. And also some shinny day started a kind of judgment. “What for?” thought the man; there’s no sense putting me on the trial. So, he started to tell himself a story; this one: “Before the law, there stands a guard. A man comes from the country, begging admittance to the law. But the guard cannot admit him. May he hope to enter at a later time? That is possible, said the guard. The man tries to peer through the entrance. He'd been taught that the law was to be accessible to every man. "Do not attempt to enter without my permission", says the guard. I am very powerful. Yet I am the least of all the guards. From hall to hall, door after door, each guard is more powerful than the last. By the guard's permission, the man sits by the side of the door, and there he waits. For years, he waits. Everything he has, he gives away in the hope of bribing the guard, who never fails to say to him "I take what you give me only so that you will not feel that you left something undone." Keeping his watch during the long years, the man has come to know even the fleas on the guard's fur collar. Growing childish in old age, he begs the fleas to persuade the guard to change his mind and allow him to enter. His sight has dimmed, but in the darkness he perceives a radiance streaming immortally from the door of the law. And now, before he dies, all he's experienced condenses into one question, a question he's never asked. He beckons the guard. Says the guard, "You are insatiable! What is it now?" Says the man, "Every man strives to attain the law. How is it then that in all these years, no one else has ever come here, seeking admittance?" His hearing has failed, so the guard yells into his ear. "Nobody else but you could ever have obtained admittance. No one else could enter this door! This door was intended only for you! And now, I'm going to close it”.

15/2/10

EL GRAN PESIMISTA

Alles Streben entspringt dem Verlangen oder der Mangel, der Unzufriedenheit mit dem eigenen Zustand, und ist deshalb Leid, solange es nicht zufriedengestellt wird. Keine Befriedigung ist jedoch von Dauer. Im Gegenteil, stets ist sie nur der Ausgangspunkt neuen Strebens. Wir sehen, wie das Streben überall auf vielerlei Weise behindert wird. Anstrengung und Kampf allenthalben, und betrachten es daher immer als Leid.
Schopenhauer, Arthur. Die Welt als Wille und Vorstellung. Frankfurt: Fischer Taschenbuch, 1990, p. 127.

20/9/09

UNA PAROLA

Io non so parlare d’amore
l’emozione non ha voce
e mi manca un poi respiro

la mia anima si espande
come musica de estate
che si ascende con i baci tuoi.
Io non so parlare d’amore / Adriano Celentano


¿Che significa una parola? ¿Che è una parola? Me lo sto dimenticando questa sera. Per me, una parola —parole— è una Realtà indiscutibile del mondo occidentale. Un discorso filosofico ha parole che ripresentano il pensamento, lo che se mira quello che si guarda, quello che si tocca lo che se palpa; un oggetto unico e definito per un consenso comune a tutta l’umanità.

E così come un milione (1'000.000) di parole possono significare tante idee per qualcuno, così, possono non avere neanche senso per nessuno. Questo scritto ha una costruzione in spagnolo e sta costituito per una nomenclatura in italiano. È un grande errore, lo so, ma io credo che si possa leggerlo, certo… si puo’ capirlo?

Si se prendiamo il senso delle prime costruzioni, è certo; perché questo scritto è un discorso —un po’ filosofico, un po’ retorico— che forma una struttura chiara e diretta sul senso della “parola”; ma allo stesso tempo non sto dicendo niente, io solo prendo le parole, una dopo l’altra. ¿Che cosa voglio fare con quest’operazione… forse niente? Chi lo sa.

Forse, puo’ la tua mano sentire quel cuore che batte come un tamburo di guerra? non lo so. La tua pelle puo’ sentire l’allegria o la tristezza, quando la pioggia bagna il tuo viso? non lo so. Puo’ la tua bocca consegnare tutta la rabbia e dopo la ternessa? non lo so.

Suolo ti poi assicurare lo quello che ha detto Celentano.

Lui lo canta, lui lo dice … io non lo dico, solo lo sento.

7/7/09

La llevaba dentro. No hay traje, ni lentejuelas, ni luz, ni sonrisas que valgan para engañarla. Los encuentra donde se escondan —a los suyos—; se divierte haciéndolos cantar simplemente, en espera de su turno. Eso la despierta, la mece, la excita, a la Miseria.
El amor es ella, la Miseria, y nada más que ella; ella siempre, que viene a mentir en nuestra boca, mierda pura, y se acabó. Está en todas partes, la muy puta, no hay que despertarla, la miseria propia, ni en broma. No entiende las bromas. ¡Ja!

4/7/09

Me parece haber llegado al momento, a la edad talvez, en que se sabe perfectamente lo que se pierde cada hora que pasa. Sin embargo, no se ha adquirido la sabiduría necesaria para pararse en seco en el camino del tiempo; si se detuviera uno, no se sabría qué hacer tampoco, sin esa locura por avanzar que embarga y que se admira durante toda la juventud.

Ecuaciones de igualdad

La otra semana miré en la página de Javier Cevallos su frase, festajada por algunos, acerca de la muerte de un cantante famoso: "Por fin se acabaron los 80" o algo similar. Más allá de que haya muerto Jacko, también murió Farrah Facett bajo el eclipse (el mismo día) del raro aquel. Solamente sé de uno que estaría dolidísimo de la desaparición, se llama Eduardo Erazo y era su émulo y fiel seguidor, eso no importa.
Lo que quería puntualizar es que, antes de tan terrible coincidencia, se producía un accidente aviatorio y luego continuaban algunos más como una cadena. Y siguen por supuesto. Lo de Air France sobre el Atlántico y el último en Asia me parece; así también los locales que no suenan mucho a nivel internacional, salvo que se cargue a un presidente o estrella del pop.
Y ahora, una nueva cadena, se mueren escritores de semana en semana y sin mediar y sin saber cómo, nos dejan clavados en este espacio. Me refiero a Mario Benedetti (URU) y a Jorge Enrique Adoum (ECU). Ninguno de los dos ha formado parte de mi itinerario literario, pero por lo menos el ecuatoriano ha expuesto cierto criterio interesante sobre este país; además queda grato recuerdo poético musical titulado Vasija de barro. Del otro, y sin desmerecerlo, recuerdo solamente una cubierta de un libro nuevo y caro, para ese entonces y para ese medio, que blandía una chiquilla aprendiz en el jardín de la PUCE. Nada más.
PS: Javier tiene razón: por fin se fue esa sombra de mal gusto y patetismo que fueron los '80.

26/6/09

Para dejarla, necesité, desde luego, mucha locura y un carácter frío. De todos modos, he defendido mi alma tan bien, que, si viniera mañana la muerte a buscarme, nunca llegaría a estar, estoy seguro, tan frío, ruin y grosero como los otros.
La suya era una pena profunda, más auténtica porque se tiene la costumbre de exagerarla. No se atreve a comprender, a admitirla. Es un poco humillante, pero aun así, es pena sin duda; no es orgullo... solamente la pena de verdad del corazón y no queda más remedio que reconocer que todo eso no existe en el interior; que para el placer de sentir pena, estoy seco.

22/6/09




Quería dejarme tirado en plena noche y lo antes posible. Cosa normal. De tanto verte expulsado así, a la noche, acabas por fuerza en alguna parte. Es el consuelo. A fuerza de verse echado a la calle en todas partes, seguro que se acaba descubriendo lo que da tanto miedo a todos, a todos esos cabrones, y que debe encontrarse al final de la noche. Por eso, justamente, no van ellos hasta el fin.

13/6/09

Los amores contrariados por la miseria y la distancia son como los amores de marinero, son irrefutables y logrados. Cuando no se tiene ocasión de verse con frecuencia, no se puede regañar y eso es ya una gran ventaja. Como la vida no es sino un delirio atestado de mentiras, cuanto más lejos estás, más mentiras puedes añadir y más contento estás entonces, es lógico y normal. La verdad no hay quien la trague.

16/9/08

SATZ

Diese angeborene Unart, immer an Orten zu sein, wo ich nicht lebe, oder in einer Zeit, die vergangen oder noch nicht gekommen ist. Deshalb, ist es besser neue Fehler zu machen als die alten bis zur allgemeinen Bewusstlosigkeit zu konstituieren.

LA FRUSTRACIÓN

Te quiero junto a mí en cada segundo; si no es físicamente, será en mi cabeza, en mi corazón, en mis manos, en mi memoria, en todo lo que me rodea y tiene las huellas de tu presencia; en cada palabra escrita por mí, en cada rasgo de ellas aunque ya no signifiquen lo que quiero, aunque se queden áridas y mudas cuando tus ojos las recorren.

AT THE BEGINNING



Casiraghi mira de vez en cuando sus libretas. Recuerda y propone hipótesis. Ya no es policía, se cansó de ser “uno más”; ahora trabaja para una corporación, una multinacional como se dice. No es jefe de seguridad más, eso lo dejó para los más burdos; él maneja otros negocios, importantes, específicos. Se vendió, lo compraron, o se alquila; quién sabe.

CATCH THE NEXT



Epi-Gráfico en Plano
(espacio / tiempo) liso.

Sin perder el ritmo —deja que la cinética mueva esos vectores que se originan desde sus talones y que llegan, multiplicados, al hombro y bajan por el brazo— las fuerzas vectoriales hacen que el índice de B presione el gatillo un instante después de sobrepasar a C aún en el suelo. Mantuvo el brazo rígido por menos de un segundo al tiempo que ladeó un poco la cabeza —sabía de memoria aquella maniobra— y un cuarto relámpago le reventó la cabeza a C.

SPUREN



¿Qué se hicieron mis gritos
al morder el muro?
¿Qué mis luces perdidas?
—tatuajes de la noche verde
en la tiniebla que galopa—
Cohetes ebrios de mil años.
¿En dónde estoy que ya no estoy en mí mismo?
Tatuaje
, Gonzalo Escudero


Estábamos en el hotel, teníamos el plan bastante avanzado; de un momento a otro, salió, luego llamó, me esperaba en un bar. Bebimos una botella de Daniels, yo había metido unos Martinis y tres cervezas entre vaso y vaso. Estábamos ebrios. Cuando salimos me preguntó si tenía alguna seña particular, le dije que no. Caminamos algunas calles; se plantó como un árbol, movido por un fuerte viento, y entre que sentenció y preguntó:
—¿Y cuando te revienten la cara de un balazo, cómo demonios podré reconocerte?—
—No sé —.
—¿Placas dentales, DNA?—
—Eso se ve solo en la TV... hazte un tatuaje—.
—¿Cuál?—
—Algo que te agrade. Vamos, conozco un lugar limpio—.

DE LUXEMBURGO A COPENHAGUE




Me levantaba temprano y acomodaba las cosas tiradas —juguetes especialmente— y limpiaba y me desayunaba para ir a la universidad a mis clases de Danés. Luego caminaba por la ciudad y más tarde daba mis lecciones de Español. Finalmente iba al barcito —se llamaba Sommer Sko— aunque tuviera o no que trabajar. Había hecho buenas migas con los otros baristas y siempre estuvo mi vaso lleno de lo que fuese, siempre, siempre durante ese año de transición que fue aquel de la Escandinavia. El caos me mataba los fines de semana ya que yo no paraba de arreglar los juguetes y libros de colorear regados por el living, mientras que en otra zona había empezado la anarquía del pequeño monstruo. Terminaba rindiéndome —o fracasado e inútil, da igual— y jugábamos a lo que fuese, nos reíamos, le hablaba en inglés o español, me contestaba en danés. Con él aprendí más que en los cursitos de la universidad.

UNA DE SCI-FIC

Era un viejo y maltrecho proyector, negro, abollado, cubierto de ese hollín térmico… tenía, y por qué no, todavía un film en el carrete… Se alegraron aquellos, esperaron a que fuese oscuro y proyectaron su descubrimiento sobre el fuselaje de la brillante y blanca nave—.
—Se sorprendieron de las imágenes que tenían ante sus ojos. Era una vieja película de...
—...de Mickey Mouse… Una película de Mickey, con el pato Donald, Goofy y el gato Carlo. Se sorprendieron de buena manera los extraños; abordaron la nave y comentaron: eran graciosos esos humanos, se veían graciosos y hablaban también, graciosamente. Minutos después, alguno diría: «pienso que hubiera sido en vano darles nuestras píldoras contra la tristeza…»—.
Lo escuché hasta el final; estaba aterido por el frío y no quise, no pude moverme hasta que lo vi perderse entre las ruinas. Me martillaban las últimas palabras. En mi refugio me dije —y traté de gritarlo, no pude— me dije entonces tan bajo como para solamente escucharlo yo: «en un día determinado en el año de 1928, permanecían ante sus obligaciones, a la izquierda la Luna, y a la derecha el Sol en el firmamento vasto, frente a frente. Se miraron y en ese momento, único y aterrador, olvidaron su quehacer durante partículas de segundo. Las consecuencias han sido terribles. Pido, con mis últimas fuerzas, ruego que esa día sea maldito para siempre…».