15/2/10

"Wie eine Sternschnuppe, ein Trugbild, eine Flamme, eines Magiers Zauberkunststück, einen Tautropfen, eine Luftblase, wie einen Traum, einen Blitz oder eine Wolke, so sollten wir alle Dinge betrachten".
“Existen 4 cosas que no vuelven jamás: una bala disparada, una palabra dicha, un tiempo pasado y un momento desaprovechado".

EL GRAN PESIMISTA

Alles Streben entspringt dem Verlangen oder der Mangel, der Unzufriedenheit mit dem eigenen Zustand, und ist deshalb Leid, solange es nicht zufriedengestellt wird. Keine Befriedigung ist jedoch von Dauer. Im Gegenteil, stets ist sie nur der Ausgangspunkt neuen Strebens. Wir sehen, wie das Streben überall auf vielerlei Weise behindert wird. Anstrengung und Kampf allenthalben, und betrachten es daher immer als Leid.
Schopenhauer, Arthur. Die Welt als Wille und Vorstellung. Frankfurt: Fischer Taschenbuch, 1990, p. 127.

13/12/09

VAMPIR ATTACKE -INFORME XXIV-




Dann zog er eine kleine Ledermappe
hervor und sagte: »Unser Urteil klingt
nicht streng. Dem Verurteilten wird das
Gebot, das er übertreten hat, mit der
Egge auf den Leib geschrieben.«
[...] »Sie sehen«, sagte der Offizier,
»zweierlei Nadeln in vielfacher An-
ordnung. Jede lange hat eine kurze
neben sich. Die lange schreibt nämlich,
und die kurze spritzt Wasser aus, um
das Blut abzuwaschen und die Schrift
immer klar zu erhalten. Das Blutwasser
wird dann hier in kleine Rinnen geleitet
und fließt endlich in diese Hauptrinne,
deren Abflußrohr in die Grube führt.«

In der Strafkolonie, Franz Kafka
La noche cayó en la ciudad. Parecía que nada podría detenernos… Para variar sería Halloween en un par de horas. Sí; después de algunas horas aparecieron los disfraces, se propusieron optimistas ideas. “¿Dulce o truco?”. Nada de nada al final; ni fue dulce, ni hubo truco. Fue brutal, rápido, selectivo, miserable. Cayeron esos dientes como puñales, al costado donde uno no espera, porque simplemente no espera que lo embosque un ser fantasmagórico entre columnas. Y si bien el escenario era a propósito de ese día final de octubre, nadie hubiese dicho que tal vez podría suceder algo por el estilo, o, de esa magnitud.

Hubo signos. El atacado –yo– no se dio cuenta de las circunstancias y los momentos que se iban tejiendo hasta que llegó la puntada final, de sopetón como un torbellino sucio que arrastra inmundicias y que lo envuelve hasta rebajarlo a ese estado. Siempre la caída de una botella merece cierta circunspección, no se realizó; la dentadura sucia del traficante de sexo-arte que saludaba y asentía en la discusión; posiciones divididas de ir o quedarse en el mismo sitio; el momento justo en alcanzar la seguridad de una puerta que se cierra contra el terror que impera; y muchos más que no se mencionan porque no se puede retroceder y dejar de no ser tan estúpido como para no ver aquellas señales.

Como lamparones o manchas indefinidas en un textil están grabadas, por lo menos en la carne, en el cuerpo, aquellas imágenes asquerosas. El asalto inicial, la disputa, el golpe fatal, el ataque cobarde; mi sangre yéndose por el costado cuando el animal asqueroso se hallaba ahíto y contento por el acto. Recuerdo así mismo, golpes, disputas, gritos, luces, gases que intoxicaban la noche. Así, herido, limitado, vi pasar el tiempo impaciente (no se detiene) hasta que llegó otra bestia a malherirme discretamente y bajo el amparo y la mentira de que “era por mi bien”. Me escurrí de sus garras frías y pelaje blanco que engañaban; salí hacia donde no debí haber venido/retornado nunca.

Me esperaban los dioses tutelares, como los Lares que cuidan el hogar. Ahí –pese a mi resistencia expuesta en líneas anteriores– me cuidaron, me limpiaron y han tratado de restañar las huellas de la fatalidad. Ésas, parece que se quedarán donde están, no hay forma de quitarlas. Aunque si se piensa un poco, el escribir sobre ellas y reflexionar y nombrarlas como tales, es un ejercicio que les proporciona un límite y las determina en un espacio. Así, al poder asirlas ya definidas, sería menos azaroso tener que referirse a todo y a cada detalle y elemento de una manera eufemística, por decir lo menos. Se volverá al tema de vez en cuando. Las Cicatrices están para recordármelo.

20/9/09

UNA PAROLA

Io non so parlare d’amore
l’emozione non ha voce
e mi manca un poi respiro
…
la mia anima si espande
come musica de estate
che si ascende con i baci tuoi.
Io non so parlare d’amore / Adriano Celentano


¿Che significa una parola? ¿Che è una parola? Me lo sto dimenticando questa sera. Per me, una parola —parole— è una Realtà indiscutibile del mondo occidentale. Un discorso filosofico ha parole che ripresentano il pensamento, lo che se mira quello che si guarda, quello che si tocca lo che se palpa; un oggetto unico e definito per un consenso comune a tutta l’umanità.

E così come un milione (1'000.000) di parole possono significare tante idee per qualcuno, così, possono non avere neanche senso per nessuno. Questo scritto ha una costruzione in spagnolo e sta costituito per una nomenclatura in italiano. È un grande errore, lo so, ma io credo che si possa leggerlo, certo… si puo’ capirlo?

Si se prendiamo il senso delle prime costruzioni, è certo; perché questo scritto è un discorso —un po’ filosofico, un po’ retorico— che forma una struttura chiara e diretta sul senso della “parola”; ma allo stesso tempo non sto dicendo niente, io solo prendo le parole, una dopo l’altra. ¿Che cosa voglio fare con quest’operazione… forse niente? Chi lo sa.

Forse, puo’ la tua mano sentire quel cuore che batte come un tamburo di guerra? non lo so. La tua pelle puo’ sentire l’allegria o la tristezza, quando la pioggia bagna il tuo viso? non lo so. Puo’ la tua bocca consegnare tutta la rabbia e dopo la ternessa? non lo so.

Suolo ti poi assicurare lo quello che ha detto Celentano.

Lui lo canta, lui lo dice … io non lo dico, solo lo sento.